EL OSCURO ASUNTO DE MOLIÈRE

Moliere está considerado como el gran autor de la comedia francesa, pero además, también fue actor, productor y director de sus propias obras.

Su teatro es una feroz crítica social de los vicios y virtudes de la aristocracia y la burguesía de la época, sin embargo, su objetivo no fue tanto ejercer el papel de moralista como el de «hacer reír a la gente honrada».

Molière
Sus inicios

Jean-Baptiste Poquelin, más conocido por el pseudónimo de Moliere (1622-1673), una vez que tuvo clara su vocación, se asoció a los veintiún años con la familia Béjart para crear el Ilustre Teatro, del que un año después sería director. Pero los inicios de esta aventura fueron más bien pobres. Tras varios fracasos, se acumularon las deudas y Molière fue encarcelado varios días.

Poco después deja París para dedicarse a la interpretación. Durante cinco años deambulará por los teatrillos rurales, pero no sólo se formará en el oficio de actor, también en el de dramaturgo Escribiría esbozos de farsas, así como sus dos primeras comedias: El atolondrado o los contratiempo y El despecho amoroso.
Tras este periodo, Molière vuelve para asumir otra vez la dirección de la compañía que fundó.

El éxito

Al volver a París, Moliere estrena una tragedia y una farsa. Inmediatamente se dio cuenta que su camino a seguir sería el de la comedia. Supo de inmediato que tenía un gran talento cómico; su voz y su mímica desencadenaban las risas. Pronto la compañía alcanzó una reputación inigualable.
La primera de las grandes comedias de Molière, Las preciosas ridículas (1659), consiguió un éxito enorme y confirmó el mismísimo favor del rey.

En 1662 abordó un tema poco corriente en su época: la condición de la mujer: La escuala de las mujeres, y fue un gran éxito, pero la mojigatería consideró a Molière un libertino y temían la influencia que podía ejercer sobre el rey, por lo que apoyaron para declarar la obra obscena e irreligiosa.

Molière contraatacó ridiculizando a sus adversarios en La crítica de la escuela de mujeres y el Impromptu de Versalles, lo que enfureció más a sus adversarios.

En 1664 es nombrado responsable de las diversiones de la corte, lo cual también le granjeó la envidia de otras compañías teatrales.

Molière
En esa época representa La princesa de Étide y crea el Tartufo, donde denuncia la hipocresía religiosa. El escándalo que se levantó entre los beatos fue de tal calibre que el rey prohibió durante cinco años la obra. A pesar de ello, Molière llevó a cabo algunas representaciones privadas.
En 1665, la compañía de Moliere, apoyada por el rey, se convirtió en la Compañía Real.

En los años siguientes Moliere enferma de tuberculosis y aunque actúa poco sobre los escenarios sí seguirá escribiendo obras como El misántropo o El médico a palos

Llegó a ser muy famoso y considerado por su dominio de la farsa y el humor, pero sus obras provocaron a veces violentas reacciones de las autoridades civiles y eclesiásticas —elTartufo fue prohibido por ambas en varias ocasiones— y el propio Luis XIV, que lo admiraba e invitó a su compañía a actuar en Versalles y en los palacios de París y alrededores ante la corte, y fue a menudo a aplaudirlo al teatro del Palais Royal, se vio obligado también en dos ocasiones a censurar las mismas obras que en privado había celebrado.

Abajo el telón

Su última obra fue El enfermo imaginario. Fue precisamente durante el curso de la cuarta representación de esta (nunca renegó de su profesión de actor) cuando se sintió indispuesto y trasladado inmediatamente a su domicilio murió.

Y fue precisamente por su condición de actor, considerada inmoral por la Iglesia, que la ley francesa de aquel tiempo no permitía que los actores fueran enterrados en el terreno sagrado de un cementerio. Fue gracias a su viuda, Armande, que le suplicó al rey que su marido tuviera un funeral normal, por lo que finalmente Moliere  fue enterrado en la parte del cementerio reservada a los infantes no bautizados.

Molière
El asunto Moliere-Corneille

En 1919 Pierre Louis, autor y poeta francés, denuncia en las páginas de la revista literaria Comédia haber descubierto un engaño literario. Según él, Moliere no habría escrito sus obras y que Pierre Corneille (considerado uno de los mejores dramaturgos del siglo XVII junto con Moliere y Racine) sería su escritor a sueldo.

Posteriormente esta idea, que fue duramente criticada, fue retomada en varias ocasiones en el siglo XX y todavía hoy, a pesar del tiempo transcurrido desde la muerte del autor francés sigue existiendo la sospecha en ciertos círculos sobre la auténtica autoría de las obras de Moliere. 

Los partidarios de la hipótesis del engaño la argumentan basándose en hechos de carácter histórico. Entre ellos, destacan que Moliere no hubiese dejado ningún manuscrito, ni un esbozo de alguna de sus obras, ni un borrón, ni siquiera una nota. También que Molière pudiera haberse transformado repentinamente, en un autor de su talla a la edad de 37 años pues sería el único caso de un autor mediocre hasta los 40 años que se convierte no sólo en un autor profundo, sino en una de las más hermosas plumas de su época, Analizando los textos destacan que los términos normando que aparecen en los textos de Molière y que sólo Corneille los hubiese podido utilizar.

Estas, y otras consideraciones, llevaron a estos investigadores del posible fraude a pensar  que ambos autores llegaron a alguna clase de acuerdo en 1658, cuando Molière visitó Ruan, la ciudad natal de Corneille. Esta fecha constituiría un punto de inflexión en la obra de Molière, puesto que su primer éxito se produciría en 1659 con Las preciosas ridículas.

A la pregunta de cómo pudo Corneille, uno de los más grandes dramaturgos de su época, haber aceptado ser el negro de un autor de comedias, consideran que es posible que fueran las necesidades económicas las que le empujaron a hacerlo, ya que a la fecha de los primeros escritos de Molière, hacía ya varios años que Corneille no había escrito nada.

Algunos de estos investigadores apuntan la posibilidad de que Corneille deseara pasar a la posteridad como autor de tragedias, el género más valorado dentro del teatro, y no quería desprestigiar su imagen escribiendo comedias. Así, escribir las comedias bajo el nombre de otro le habría permitido resolver los problemas de su economía permaneciendo en el anonimato.

P. Corneille
Cierta y conocida es también la colaboración entre Corneille y Moliere. Por ejemplo, se sabe  que Corneille acabó la versificación de Psyché, y así lo indicó Molière en el prefacio de la obra.

Los defensores de la autoría real de Moliere de sus textos aducen que el hecho de que no haya llegado hasta nuestros días ningún escrito de puño y letra, a exepción de algunas notas conservadas por algún descendiente, es porque (lo mismo sucede, dicen, con Corneille y Racine) en aquella época no se acostumbraba a conservar los manuscritos después de su publicación.

En cuanto a la repentina conversión de Molière en un genio teatral a tan avanzada edad, piensan que no es tal, ya que su obra muestra una auténtica progresión desde su primera gran comedia. También ponen el ejemplo de algún que otro autor, como por ejemplo Umberto Eco que escribió su primera novela con 48 años. Sobre su estancia en Ruan, las obras que estrenó los cuatro años posteriores a su regreso eran todas anteriores a este viaje.

También aseguran que la tesis de que Corneille tuviera problemas económicos es una leyenda. En efecto Corneille murió rico y su traslado a París en 1662 es la consagración de su éxito.

Por otra parte, destacan los defensores de Moliere que los hermanos Pierre y Thomas Corneille habrían organizado un complot contra la obra La escuela de mujeres, obra en la que Molière se burla abiertamente de los títulos nobiliarios de los Corneille. Así que resultaría poco probable que Corneille escribiera una obra en la que se riera de su hermano y de él mismo.

Finalmente, destacan que durante el periodo en el que supuestamente Molière habría hecho uso del talento de Corneille, este había publicado l'Office de la Sainte Vierge, una obra que debió suponerle un enorme trabajo de traducción y de versificación, y que  por  tanto, difícilmente hubiera tenido tiempo de escribir también para Molière.

Las obras de Molière sigue siendo muy interpretadas hoy día y continúan provocando la risa en el espectador al resultar frescas y actuales.

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